Los padres de Cecilia González Herrera vendieron todo lo que tenían en Caracas hace casi una década, huyendo de la persecución política en busca de tranquilidad y seguridad en Florida central. Pero el fin de programas humanitarios bajo el gobierno de Donald Trump pone en riesgo de deportación a cientos de miles de familias venezolanas, incluida la suya, que ven imposible volver a Venezuela.
