Desde que el presidente Donald Trump anunció que iba a imponer aranceles severos a países de todo el mundo, ha estado prediciendo que estos gravámenes obligarían a sus socios comerciales a firmar acuerdos importantes y beneficiosos para Estados Unidos. Pero el martes, con el primer ministro canadiense sentado a su lado en el Despacho Oval y sin que se hubiera alcanzado algún nuevo tratado comercial entre ambos países, Trump tenía un mensaje diferente para la opinión pública: “No tenemos que firmar acuerdos”.