El lunes, Harvard lo hizo enérgicamente y de un modo que animó a otras universidades de todo el país temerosas de la ira del presidente, al rechazar las exigencias del gobierno de Trump en materia de contratación, admisiones y currícula. Algunos comentaristas llegaron a decir que la decisión de Harvard facultaría a los bufetes de abogados, los tribunales, los medios de comunicación y otros objetivos de la Casa Blanca para también contraatacar. “Esto es de trascendental importancia”, dijo J. Michael Luttig…