La sentencia del juez federal fue clara: el gobierno de Donald Trump no podía utilizar una poco conocida ley de tiempos de guerra del siglo XVIII para deportar a personas sin audiencia. Si algún avión ya estaba en el aire, dijo el juez, debería dar marcha atrás.
Eso no ocurrió. En su lugar, el gobierno de Trump envió a El Salvador durante el fin de semana a más de 200 migrantes, entre ellos presuntos miembros de pandillas, en tres aviones.