Los empleados de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) que siguen en activo y con sentimiento de culpa intentan “recoger los pedazos” y averiguar cómo seguir ofreciendo al público información que puede salvar vidas, tras el sorprendente despido el jueves de cientos de los principales expertos estadounidenses en predicción meteorológica y ciencias de la Tierra.
