En la ofensiva contra la inmigración del Gobierno de Donald Trump, el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) ha sido uno de los objetivos de la administración estadounidense. Mientras que los venezolanos con TPS se mantienen desprotegidos y en el limbo de una larga batalla legal, los nicaragüenses, hondureños y nepalíes con esta protección parecen haber llegado al mismo punto de incertidumbre tras un nuevo fallo de un tribunal federal.
