Tras el fuerte sismo de magnitud 8,8 en Rusia, Roman Kripakov, cocinero que se encontraba trabajando en un barco turístico, relató cómo los estantes comenzaron a sacudirse y todo se movía como en olas. Contó que vio chimeneas colapsar, casas tambalearse y una ola arrastrar estructuras enteras. Este sismo está empatado como el sexto más potente jamás registrado. No hubo víctimas mortales en Rusia, según informó el Kremlin.
