Ninguna ley familiar mexicana reconoce explícitamente a los descendientes de parejas LGBTQ. Eso deja a cientos de miles en un limbo legal, según un estudio de varias organizaciones. Rocío Ramón y Eliseth Rosalio, casadas desde hace 10 años, afirman que enfrentaron trabas legales y discriminación para registrar a sus hijos con sus apellidos.
