El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirma que su país no tiene «más opción» que seguir combatiendo en Gaza. También añadió que la guerra en el enclave sólo terminará cuando se alcancen tres objetivos: destruir a Hamás, liberar a todos los rehenes y garantizar que el enclave no suponga una amenaza para Israel en el futuro. Sus comentarios se produjeron después de que al menos 92 palestinos murieran y más de 200 resultaran heridos en el espacio de dos días, según el Ministerio de Sanidad de Gaza.