Cada vez que un alimento es desechado, no solo se pierde comida. También se desperdicia el agua usada para regarlo, la energía para transportarlo, los recursos para procesarlo y los combustibles para refrigerarlo. En términos ambientales, el desperdicio de alimentos es un problema de contaminación global: según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, genera entre el 8 y el 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo, principalmente metano y CO₂…