«Creo que causará cierta irritación en Bruselas. Y no es que haya un conflicto directo entre la UE y el Reino Unido. No pondrá en peligro la relación entre la UE y el Reino Unido. Pero sienta un mal precedente», afirma Aslak Berg, investigador del Centro para la Reforma Europea. «Al autorizar el mantenimiento de estos aranceles, refuerza su legitimidad, contraria al derecho internacional», prosigue. Pero el investigador se modera al agregar que esta decisión «no causará daños permanentes a las relaciones entre la Unión Europea y el Reino Unido».