El gobierno generó una innecesaria polémica al modificar la urgencia del proyecto de Ley de Eutanasia, decisión que, en la práctica, aplaza su discusión en el Congreso hasta después del viaje del presidente Gabriel Boric a El Vaticano, donde se reunirá con el Papa León XIV. El 1 de octubre, La Moneda había resuelto otorgar “discusión inmediata” a la iniciativa, atendiendo las reiteradas solicitudes de parlamentarios oficialistas que buscaban acelerar su tramitación.