Cuando asumió como presidente de Estados Unidos el 20 de enero, Donald Trump prometió que su país sería «la envidia de todas las naciones» a partir de ese día. «Estados Unidos recuperará el lugar que le corresponde como la nación más grande, poderosa y respetada de la Tierra, inspirando el asombro y la admiración del mundo entero», anunció Trump con grandilocuencia. Sin embargo, más de 100 días después, tal vez las cosas marchan en un sentido distinto al que muchos podían imaginar con ese mensaje.