El bloqueo del estrecho de Ormuz trasciende al ámbito regional, como han podido acreditar en los últimos días las empresas y ciudadanos que han repostado combustible. Irán lo sabe y ha utilizado este angosto paso como herramienta de presión tras la escalada bélica iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel, lo que ha derivado a su vez en un debate sobre la posible implicación internacional para liberar la zona y garantizar la libertad de navegación. El Gobierno de Estados Unidos ha deslizado la hipótesis de una misión internacional que, por ahora, se limita a la simple retórica…