Cuatro amigos unidos por el amor a los antiguos cafetines decidieron emprender. Buscaron locales pero la idea de alquilar un salón moderno y ambientarlo en estilo retro, no los cautivaba. Hasta que un día, mientras caminaban por San Telmo, con las cabezas en alto buscando carteles de alquiler, encontraron a una joyita que no esperaban: se alquilaba el mítico Café Rivas. Era mucho más de lo que soñaban aunque el interior estaba en mal estado y requería manos especiales para restaurarlo sin que pierda la belleza de la madera oscura y sus curvas. Transcurrieron varios meses de obra y…