
El presidente Volodímir Zelenski, con los ojos cansados, profundas arrugas de preocupación y una barba salpicada de canas, subió a un tren el jueves por la noche en Kiev para visitar a sus soldados en el este de Ucrania, donde los combates han sido más encarnizados. Parecía un viaje solitario. La guerra que Estados Unidos e Israel emprendieron contra Irán casi una semana antes había desviado la atención del mundo de la sangrienta invasión de Rusia a Ucrania y retrasó la siguiente ronda de conversaciones de paz respaldadas por Estados Unidos…