Una empresa de Inteligencia Artificial (IA) de Silicon Valley le dijo no al Pentágono y este la trató como si fuera enemiga del Estado. No obstante, su tecnología de IA seguía siendo usada, porque el ejército de EE.UU. no podía darse el lujo de prescindir de ella. Eso es lo que pasó entre Anthropic y el Departamento de Defensa en las últimas semanas. Y aunque suena a disputa corporativa, es mucho más que eso. Es la primera vez que una empresa de IA enfrenta a un aparato militar, negándose a eliminar los límites éticos de su tecnología.