Un emprendimiento vitivinícola busca ir más allá del producto y generar un impacto concreto en la comunidad. Se trata de “Perro Bueno”, una marca que vincula la elaboración de vino con el acompañamiento a refugios de animales, destinando parte de sus ganancias a sostener el trabajo de rescate y cuidado. El proyecto nace en San Rafael de la mano de Gerónimo Cortez y Adrián Góngora, quienes impulsan una propuesta que combina producción local con una causa social. La lógica es simple: por cada botella…