
La alimentación durante la jornada laboral se convirtió en un reflejo de las desigualdades estructurales y la pérdida de poder adquisitivo en la Argentina: uno de cada cuatro trabajadores argentinos sacrifica sus comidas por falta de recursos. Así lo reveló el informe «La alimentación y comensalidad en población asalariada de la Argentina», que realizó una encuesta nacional a 1.171 trabajadores asalariados formales y que expuso un panorama crítico: solo el 16,5% de la fuerza laboral está libre de privaciones alimentarias. La investigación analizó que el 83,5% restante enfrenta algún tipo de vulnerabilidad