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Publicado en Noticias el Domingo 7 de Septiembre, 2014

El Mercurio – ¿A dónde va realmente la basura que reciclamos?

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Cecilia Derpich, Consuelo Cifuentes y Juan José Lyon Equipo “El Polígrafo”
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Según una encuesta presentada en 2013 por el Ministerio del Medio Ambiente, el 55,8% de la población declara separar parte de la basura que se genera en sus casas y llevarla hasta un punto de reciclaje.

Un proceso que cuesta tiempo y dinero. Tiempo para separar los residuos, enjuagarlos y disponerlos en algún lugar de la casa hasta llevarlos a un punto de reciclaje. Y dinero, ya que el servicio que prestan los puntos limpios y otros sistemas de reciclaje comunal es pagado por todos los vecinos de un municipio a través de los derechos de aseo que se cobran junto con las contribuciones, que pueden llegar hasta 100 mil pesos al año.

Pero ¿qué pasa con la basura después de ser depositada en un punto limpio o en el contenedor de reciclaje de una plaza? ¿Los municipios reciclan lo que prometen?

“El Polígrafo” insertó dispositivos GPS en 10 elementos reciclables -cajas de tetra pack , botellas y envases plásticos, latas de bebida y conservas, y una estufa a gas- y los depositó en puntos de reciclaje de 5 comunas de la Región Metropolitana: Vitacura, Lo Barnechea, Las Condes, Providencia y Santiago.

Luego los rastreó durante un mes, logrando reconstruir su ruta y contrastarla con las promesas de cada municipalidad.

Del Punto Limpio a la orilla de la carretera

Los resultados fueron disímiles. Algunos residuos fueron reciclados correctamente y terminaron en centros de reciclaje certificados, como una caja de leche ( tetra pack ) depositada en el Punto Verde de Las Condes y una botella de bebida (plástico PET) dejada en el Punto Limpio de Lo Barnechea.

Otros no pasaron la prueba. Entre ellos, un envase plástico de champú (no PET) que fue depositado en el Punto Limpio de Vitacura y terminó en el relleno sanitario de Tiltil. Y una lata de conservas, que inició su recorrido en el Punto Limpio de Lo Barnechea y terminó en un “botadero” ilegal de basura cerca de la Panamericana Norte, en el límite entre Quilicura y Lampa.

También hubo procesos que llaman la atención, como el de una lata de aluminio que fue arrojada a un contenedor de reciclaje en la Quinta Normal en la comuna de Santiago y permaneció 27 días en el mismo basurero -que además de contener latas, tenía desechos de otros tipos-, luego llegó hasta Quilicura, recorrió las calles céntricas de Santiago, permaneció unos días en el Parque O’Higgins, y volvió a un centro de acopio municipal, en pleno Santiago.

En el caso de Providencia, los GPS arrojaron información solo el primer día de monitoreo y luego dejaron de emitir señal, por lo que se realizó un seguimiento de los camiones que prestan el servicio municipal, desde la recolección hasta el destino final de los elementos.

 Tetra pack llegó a una planta de reciclaje y el otro GPS perdió su señal

El Punto Verde de Las Condes está en la calle Cerro Colorado, a un costado del Parque Araucano. Desde 2008 es administrado por la empresa Proactiva (ex Coinca) que también tiene a su cargo la recolección de la basura domiciliaria, por un total de 323 millones de pesos mensuales. Este año ha recibido 270 toneladas de elementos como papel y cartón, plásticos PET, tetra pack , aluminio, entre otros, que son distribuidos por Proactiva entre diversas empresas recicladoras. El dinero de la venta de los materiales reciclables se entrega a instituciones de beneficencia.

La tarde del 1 de agosto fueron depositadas una lata de conservas y una caja de leche ( tetra pack ). El GPS de la lata de conservas dejó de emitir señal la madrugada del 2 de agosto, por lo que se perdió su rastro.

La caja de tetra pack , en tanto, estuvo sin señal hasta el 5 de agosto, día en que apareció en un centro de separación de elementos reciclables en La Granja, cerca del Museo Interactivo Mirador, último lugar de rastreo.

En Las Condes indican que la chatarra es reciclada por Comercial HUAL y que el dinero de esa transacción lo recibe la Fundación La Esperanza. El tetra pack lo procesa Reciclados Industriales y le entrega los fondos a Aldeas S.O.S.

El centro de separación de La Granja, hasta donde fue a parar la caja de leche, es operado por dicha municipalidad. Jorge Romero, encargado del lugar, indica que los martes reciben el tetra pack desde Las Condes, para limpiarlo, compactarlo y llevarlo a una recicladora. Como el volumen que llega desde Las Condes es bajo, se junta con el de La Granja antes de su distribución.

El director de operaciones de Las Condes, Juan Ignacio Jaramillo, explica que el interés municipal es que los vecinos tengan un lugar donde llevar los residuos y que estos se reutilicen. Sin embargo, reconoce que no tiene la potestad de fiscalizar a las recicladoras. “Los círculos completos uno los desconoce y muchas veces tienes que hacer buena fe”. Y agrega que una vez que el material es entregado a los operadores, “la municipalidad solo tiene conocimiento de cuánto dinero fue el aportado” mediante una declaración que emiten las instituciones de beneficencia.

Por ello, la próxima licitación, que entra a regir el 1 de octubre -adjudicada a la empresa Dimensión-, elimina el convenio con las instituciones de beneficencia. “Nosotros pagaremos por la operación del Punto Verde y la empresa tiene que velar por que el material se recicle. Nosotros no haremos convenio con nadie”.

“El alcance de la municipalidad pasa por la recolección y el transporte”

La Municipalidad de Providencia no cuenta con un “gran” punto limpio, sino que opera a través de pequeños contenedores de reciclaje de tetra pack , plástico PET, vidrio y papel, ubicados en parques, plazas y otros puntos de gran afluencia de público.

La recolección y el transporte de los residuos se hace a través de la empresa Starco -filial de KDM, que también gestiona los residuos domiciliarios de la comuna-, con un costo mensual de 8,3 millones de pesos. Según la información municipal, todos los días, un camión tolva hace un recorrido por la red de 20 puntos limpios y traslada los residuos hasta el centro de valorización Villalobos e Hijo, en La Cisterna. Dicha empresa pesa el material y envía a la municipalidad un comprobante de los kilos que recibió. Tras limpiarlos, los vende a distintas recicladoras.

La tarde del 1 de agosto se depositaron una caja de tetra pack y una botella de plástico PET en dos contenedores ubicados en el Parque Bustamante, frente al Hospital del Trabajador. Los aparatos solo emitieron señal durante algunas horas y luego desaparecieron. Dado que el monitoreo a través de GPS fue fallido, se decidió hacer un seguimiento visual del retiro de basura y traslado hasta el centro de valorización de La Cisterna. Este mostró que, efectivamente, los residuos son depositados en forma separada dentro de un camión tolva y transportados hasta el centro de separación.

Según el registro de los GPS de los camiones municipales -monitoreados por el Departamento de Medio Ambiente de Providencia-, los elementos depositados por “El Polígrafo” el 1 de agosto fueron retirados el 4 de agosto por un camión, que salió de la planta de KDM en Quilicura a las 06:54 am. Minutos después comenzó su tarea en el punto limpio del Parque de las Esculturas, en Pedro de Valdivia, y siguió con el de Balmaceda. Tras pasar por 12 puntos de reciclaje, llegó a las 12 pm al Parque Bustamante. En 13 minutos vació los contenedores y se fue con la carga, a otros puntos. A las 14 horas llegó a La Cisterna y, tras una hora, volvió a KDM.

Santiago Rojas, jefe del Departamento de Medio Ambiente de Providencia, aclara que “el alcance de la municipalidad pasa por la recolección y el transporte. Sí nos preocupamos después de tener la trazabilidad y de obtener la factura de venta de los materiales reciclables, para poder hacer un seguimiento”.

27 días en el mismo basurero estuvo una lata de aluminio

La comuna de Santiago cuenta con 8 puntos limpios soterrados (bajo tierra) y 5 en plazas y parques, donde la municipalidad instaló contenedores que reciben vidrio, papel, latas y plástico PET.

La tarde del 1 de agosto, los contenedores del parque Quinta Normal, en Matucana 520, recibieron una lata de bebida y una botella PET.

En el caso de la botella, el GPS indica que estuvo 7 días en el basurero y luego fue trasladada a Almirante Barroso 729, centro municipal de acopio de residuos reciclables.

La lata, en cambio, continuó 27 días en el parque. En una inspección, el 13 de agosto, se constató que seguía en el fondo del basurero, en el que además de otros envases de aluminio había residuos de todo tipo, incluidos desechos orgánicos como cáscaras de fruta, además de líquidos con mal olor.

El 27 de agosto, la lata fue trasladada hasta un sector residencial en Quilicura. Y el 28 comenzó un recorrido por calles de Santiago. Partió en Esmeralda, pasó por San Pablo, Chacabuco y Teatinos, y cruzó Rosas, Santo Domingo y Agustinas. Ese día terminó en el Parque O’Higgins, dentro de unas bolsas plásticas que fueron dejadas a la intemperie en un terreno donde se prepara tierra de hoja, que el municipio identifica como un “centro educativo”. Ahí estuvo hasta el 1 de septiembre, que pasó por la Estación de Servicio Sur (corral de camiones municipales) y llegó hasta la oficina de Almirante Barroso.

Donatella Fuccaro, directora de Medio Ambiente de Santiago, explica que la municipalidad trabaja con un sistema mixto de reciclaje. Un modelo consiste en un trabajo conjunto con fundaciones de beneficencia, donde la municipalidad coopera con los contenedores y la supervisión, pero no se encarga de la recolección de los residuos, que coordinan que un tercero (Proactiva) los retire y los venda a las recicladoras.

El otro modelo funciona con dos recicladores “de base”, que vacían los contenedores tres veces a la semana y se llevan la carga en triciclos o camionetas. Cuando el material no es suficiente, dicen en el municipio, lo dejan en el contenedor, lo acopian en Almirante Barroso o algún lugar propio, o lo venden a pequeños compradores en el centro. “De repente, incluso nos ha pasado que pasa gente que no es el reciclador y que está juntando latas, y si ve latas se las lleva”, asegura Fuccaro.

Para ella, la función de la municipalidad es ser gestora de reciclaje y de lo que está en los puntos limpios, “salvo que pase alguien ajeno a nuestro sistema y lo levante”.

Respecto de la ruta que marcan los GPS, en el municipio aseguran que según sus registros-manuales- tanto el PET como la lata siguieron otro camino.

El 2 de septiembre -día siguiente de la entrevista con “El Mercurio”- el municipio aseguró que la lata fue vendida en la Quinta Normal el viernes 29 de agosto y el PET llegó hasta la planta de reciclaje Río Aconcagua en Américo Vespucio Norte.

Sin embargo, el monitoreo del GPS de la lata arrojó que hasta el 3 de septiembre seguía en la Estación de Servicio Sur, lugar en el que dejó de emitir señal, por lo que no se pudo comprobar su reciclaje.

Una botella plástica fue reciclada, mientras que una lata de conservas terminó a la orilla de la carretera

El Punto Limpio de Lo Barnechea funciona desde 2012 en Raúl Labbé 12.099, casi frente al parque de entretención Mampato. Según sus cifras, recibe en promedio 100 toneladas de residuos mensuales y es administrado por la empresa Ecoser, que tiene a su cargo la operación del lugar y la distribución de residuos a otras empresas recicladoras.

Según la web municipal, reciben envases plásticos (solo PET), tetra pack , papeles y cartones, vidrios, latas de aluminio y chatarra, cuyo destino final es el reciclaje.

La tarde del 1 de agosto fueron depositadas en este lugar una botella de bebida (plástico PET) y una lata de conserva que contenían los GPS en su interior.

El monitoreo de los dispositivos indicó que la botella de plástico PET permaneció durante tres días en el Punto Limpio y que el día 4 de agosto llegó hasta su destino final: la planta de Typack en San Bernardo, una recicladora que usa este tipo de plástico como materia prima de envases como los de las tortas y berries . Ese día, el GPS dejó de emitir señal.

La lata de conservas corrió una suerte distinta. El GPS estuvo sin señal hasta el 5 de agosto, día en el que apareció en las cercanías de la planta de fundición de acero de Gerdau en Colina. Sin embargo, el 7 de agosto terminó su recorrido a un costado de la carretera Panamericana, justo en el límite entre Lampa y Quilicura, en un botadero de basura clandestino.

Según el municipio, la ruta correcta de la lata es que debió haber sido trasladada por Ecoser hasta Gerdau, para su fundición.

El dinero de la venta de la chatarra es para Ecoser -según establece la licitación- y la municipalidad recibe un comprobante que indica el peso del metal reciclado, aunque no tienen cómo contrastarlo, ya que no poseen una balanza en el Punto Limpio.

Los registros oficiales del municipio -patente del camión y GPS del mismo- muestran que el día 5 de agosto se trasladó una carga de chatarra desde el Punto Limpio hasta Gerdau. Según explica desde Ecoser Cristián Cáceres, encargado del Punto Limpio, la empresa no tiene el giro comercial para vender chatarra, por lo que el traslado ingresó a nombre de ReciclaMetal Limitada, lo que también consta en los registros de la fundidora de acero.

Las boletas y guías de despacho de ese día también confirman esa información. Sin embargo, llama la atención que el peso consignado en la guía de despacho de ReciclaMetal -que indica que la carga era de 4 mil kilos aproximadamente- no coincide con el ticket de salida del camión de la planta de Gerdau, que muestra que se compraron 1.620 kilos.

Tanto en Ecoser como en ReciclaMetal indican que esta diferencia es común, debido a que la primera guía de despacho se hace sin ver la carga, por lo que “siempre le ponen entre 3.500 y 4.000 kilos”.

José Cases, dueño de ReciclaMetal, dice que la lata podría haber quedado en el camión sin que se dieran cuenta, porque cuando es tarde, en Gerdau no permiten limpiarlo. “La lata podría haberse mezclado con basura luego de salir de Gerdau en el camión o el chofer puede haberse deshecho de ella al percatarse de su existencia”.

Sin embargo, en Lo Barnechea dicen que ese camión solo transporta residuos desde el Punto Limpio, y no basura. Según el alcalde Felipe Guevara, “la municipalidad cumplió”. Para él, la responsabilidad es de Gerdau, pero la comuna no tiene un contrato con esa empresa, sino con Ecoser. “Lo que sí hacemos es la fiscalización de lo que ocurre aquí, lo que significa que tiene que haber un nivel de atención a la gente adecuado, eso es lo que fiscalizamos”.

Por su parte, en Gerdau aseguran que la probabilidad de que haya sido robada es baja, por el gran volumen de chatarra que se maneja en el interior, y no descartan que la lata pueda haber quedado en el piso del camión.

Metodología

Para la realización de este reportaje se utilizaron 10 dispositivos GPS (Sistema de Posicionamiento Global), que permiten detectar la ubicación de un objeto en cualquier parte del mundo, a través de 24 satélites.

Los aparatos, del porte de un teléfono celular, se “ocultaron” en 10 elementos reciclables que fueron dejados en los puntos limpios la tarde del 1 de agosto.

Durante un mes, los GPS fueron monitoreados.

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