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Santiago de Chile, Domingo 2 de Abril de 2000
Fuente: El Mercurio Electrónico, por Elena Martínez C.

ESMOG POR PARTÍCULAS BAJÓ EN ULTIMA DÉCADA:
Ozono Surge Como Gran Reto Ambiental en Santiago

Si bien el material particulado disminuye progresivamente, la capital sigue muy lejos de normas internacionales. Inquietud por persistencia del ozono.Este es el primero de una serie de cuatro enfoques sobre el tema de la contaminación. Mañana, las críticas y propuestas de investigadores.


Revisar las mediciones del material particulado presente en el aire de la Región Metropolitana durante los últimos 10 años puede ser una gran sorpresa para los más de 5 millones de habitantes de la capital.

Más allá de las percepciones personales o colectivas, y de las periódicas polémicas entre ambientalistas y médicos con las autoridades de la Conama por el deteriorado panorama que entrega la permanente nube de esmog sobre la ciudad, los datos son concluyentes: la calidad del aire ha mejorado y las concentraciones de partículas muestran una clara tendencia a la disminución.

Así, al menos, lo indica el monitoreo efectuado a contar de 1989 por la Red de Monitoreo Automático de Contaminantes Atmosféricos y Variables Meteorológicas (Macam), compuesto originalmente por las estaciones de Independencia, Santiago, Providencia, Parque O'Higgins y Las Condes, alas que en 1997 se sumaron otras ubicadas en Pudahuel, La Florida, Cerrillos y El Bosque.

En un análisis realizado especialmente para este medio, Pablo Ulriksen, director del Centro Nacional del Medio Ambiente (Cenma), evaluó el fenómeno de concentración de los contaminantes presentes en el aire, tanto en partículas gruesas y respirables como en elementos precursores del ozono troposférico, también conocido como esmog fotoquímico.

Gráficos en mano, no duda en sostener que el material particulado de 10 micras (PM10) exhibe un camino de gradual disminución, en un proceso particularmente acentuado al minuto de estudiar su fracción más fina, es decir, las partículas de 2.5 micras, que son también las más dañinas para la salud de la población por ser las que absorbe el sistema respiratorio.

Esto significa que las concentraciones existentes son menos agresivas para la salud, planteó, en un balance coincidente, el jefe de la Unidad de Calidad del Aire de la Comisión Nacional del Medio Ambiente (Conama) de la Región Metropolitana, Christián Santana, durante un seminario ambiental efectuado este viernes por la Cepal.

"Claramente está mejorando la calidad del aire, y lo digo desde el punto de vista de un profesional que trabaja con información de la calidad del aire", expresa Ulriksen.

Las mediciones entre los años 1989 y 1999 en las estaciones históricas - es decir, las cinco originales- no dejan lugar a dudas, con reducciones que llegan hasta un 40% en el caso de los promedios de invierno del PM2.5.

Esta fracción fina proviene, principalmente, de los procesos de combustión e industrias que emplean altas temperaturas.

Las partículas de mayor diámetro, PM10, surgen, en cambio del polvo de origen natural, donde el rubro protagónico lo tiene el polvo levantado por los vehículos al circular por las calles.

¿Se pueden sacar conclusiones a partir de estas mediciones considerando que no están las estaciones nuevas, que son las que suelen elevar los índices y gatillar las preemergencias y emergencias?

- Sí. Son las estaciones que tienen las mediciones más largas, consistentes y comparables. Y por supuesto que lo que acá se nota es el efecto de haber aplicado medidas de reducción a las emisiones de fuentes que generan partículas a partir de procesos de combustión, que son las regulaciones más fuertes que se han establecido.

Y agrega: "Recuerde que a principios de los 90 había, por ejemplo, un uso masivo de leña en los hogares y eso cambió desde que se prohibió usar salamandras y chimeneas. El 92 se dictó un decreto que reguló el material particulado que puede ser emitido por las fuentes fijas grandes, como calderas y otros procesos de combustible. Y eso se está notando hoy".

Este diagnóstico, sostienen otras voces, no significa necesariamente que los capitalinos puedan respirar aliviados, sobre todo en invierno, porque las cifras chilenas siguen todavía bastante lejos de los estándares considerados normales a nivel internacional.

Christián Santana indicó que "estamos todavía a trescientos por ciento sobre las normas internacionales".

Y existe otro desafío no menor, según otros especialistas. Cada vez que se retire una unidad tóxica del aire empieza a costar más caro, porque las soluciones tecnológicas son más complejas y usualmente de mayor costo.

En términos sencillos, será cada vez más complicado hacia adelante tener un ambiente más limpio.

La Aparición de Un Problema Serio

El balance que, en términos estadísticos, muestra la concentración de partículas no se repite en el caso del ozono troposférico o esmog fotoquímico, otro de los agentes perniciosos presentes en la atmósfera de la capital.

Aquí, si bien también partió el monitoreo en 1989 hubo discontinuidad en las mediciones por fallas en los equipos - los que fueron renovados en 1997 gracias a la cooperación japonesa- , por lo que no existen resultados que abarquen un periodo largo y que avalen una impresión concluyente.

Ulriksen explicó, en todo caso, que lo que sí se puede hacer es comparar los últimos tres años y ahí es evidente que el ozono es un problema serio, que tiene que ser afrontado por las autoridades.

Aunque no hay una tendencia marcada ni al alza ni a la baja, revisando la cantidad de días en que se supera la norma surge la inquietud, porque la cifra es alta, sobre todo en el área oriente de la ciudad (ver gráfico).

Comunas como Las Condes, por ejemplo, superan con largueza la norma del ozono, que es de 80 partes por billón.

La constancia en la situación global surge de dos factores. El primero, la introducción de normas de emisión más estrictas para los vehículos livianos y pesados, lo que se ha traducido en un mejoramiento sustantivo de la emisión unitaria, es decir, por kilómetro recorrido.

El eventual impacto positivo de esta acción queda minimizado con un segundo factor en escena: el aumento del parque automotor debido a los convertidores catalíticos de tres vías que actúan sobre el monóxido de carbono y los dos precursores de ozono que son los óxidos de nitrógeno (Nox) y los compuestos orgánicos volátiles (COV).

El ozono no surge directamente de las fuentes, sino que se forma a partir de reacciones en la atmósfera ante la presencia de los Nox y los COV, y siempre que haya radiación solar, por lo que es un fenómeno que se concentra en los meses de verano.

En el Cenma aclaran que si bien los valores diarios son altos "no alcanzan a ser extremadamente peligrosos para la salud pero empieza a haber algún grado de riesgo".

La Conama sostiene, a través de Christián Santana, que el ozono "no es preocupante por su intensidad sino que por su persistencia".

También, es el más difícil de los agentes tóxicos que tienen que ser eliminados. Su control es complejo por el tipo de fuentes que participan en su formación.

Y hay datos elocuentes que evidencian que el ozono superó los límites meramente urbanos.

Un ejemplo: Peldehue, cercano a Colina, estuvo un total de 46 días sobre la norma de 80 partes por billón entre febrero y octubre del año pasado, según estadísticas emanadas de la Conama Metropolitana.

La Realidad del Sector Poniente

Las estaciones que miden las concentraciones tóxicas en las comunas de El Bosque, La Florida y el sector poniente - léase Pudahuel, Cerro Navia y Lo Prado- , de data más reciente, exhiben un comportamiento global similar al detectado en las áreas céntricas de la ciudad.

También se ve una tendencia a la baja del material particulado, al analizar las estadísticas y cifras de mediciones de los últimos tres años.

Por ello, las cifras que en determinados días alcanza Pudahuel en materia de concentraciones tóxicas en algún momento sorprendieron a los especialistas.

Hoy, un grupo importante de investigadores trabaja en esclarecer con exactitud las razones. Lo cierto es que no hay una explicación completa. El mayor consenso lo ha logrado el argumento de que allí los contaminantes se concentran en la noche como producto de los vientos que arrastran sustancias desde el área oriente, según la dirección de los vientos.

En este sentido, en el Cenma se reconoce que hay un claro cambio en el patrón de vientos durante las noches despejadas, que es donde se concentran los episodios críticos de contaminación, pero recalcan que es un punto todavía por seguir acotando.

El variable comportamiento climático, expresado en los últimos inviernos (del 97 al 99), hace imposible a estas alturas poder aislar la meteorología del proceso observado.

En resumen, más allá de algunos consensos mínimos en torno al rol protagónico que juega la dirección del viento, lo cierto es que se necesita más tiempo para poder comparar inviernos de iguales características.


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